Juan De la Puente: “Veo interés en recoger las demandas de la sociedad, pero dificultades en procesarlas”

El analista político Juan de la Puente considera que el presidente Martín Vizcarra debe tener una agenda más plural para afrontar la crisis del coronavirus. Por eso, sostuvo, urge un nuevo Acuerdo Nacional que se refleje a futuro en priorizar la salud, la educación y los servicios asistenciales en el presupuesto público del 2021.

¿El discurso del presidente Martín Vizcarra se está desgastando?

Lo que sucede es que tenemos un proceso crítico con cambios muy acelerados. Hemos tenido un primer microciclo en marzo, donde efectivamente el presidente convocó a una unidad nacional. Luego otro donde se vieron las deficiencias del sistema de salud. Y estamos en un nuevo microciclo donde, si bien es cierto sigue siendo el problema la pandemia, aparecen elementos importantes también como la educación, los despidos, el hambre, el relajamiento del aislamiento. Esto no ha alterado la aprobación del presidente y la legitimidad.

Si hay aprobación, ¿por qué eso no se refleja en un acatamiento total a la cuarentena invocada por el presidente?

La aprobación es un acto político general, una opinión de la gente. Pero no implica un comportamiento coherente, porque respaldan al presidente los que tienen un empleo formal o los que tenían un empleo formal. Entonces, las razones del alejamiento del aislamiento deberían ser canalizadas desde varias perspectivas. Podría ser que en las zonas más definidas haya un relajamiento por razones económicas. Y en las llamadas zonas residenciales haya una visión que subestima la emergencia.

¿El discurso del presidente y de su gabinete ministerial están en distintas dimensiones?

Yo creo que hoy el Gobierno comunica menos en general, pero el gran comunicador sigue siendo el presidente. Pero advierto que no parece una comunicación de crisis, en el sentido que lo dicho tenga una consecuencia directa de lo que se hace. Como, por ejemplo, en lo del impuesto (a la riqueza) hay tres versiones: del premier, la ministra de Economía y del presidente, quien dijo que no lo descarta. No hay una narrativa o un relato alternativo porque no hay oposición o poderes de avanzada a diferencia de Chile, donde Piñera tiene una oposición con voz propia, o en Colombia, donde la alcaldesa de Bogotá es una referente.

El Gobierno tiene hasta este miércoles para responder sobre la ley de las AFP. Es probable que la observen. ¿Eso perjudicará a la aprobación de Vizcarra?

Lo que pasa es que la promulgación de esta ley es muy respaldada en el Congreso. No estamos frente a una votación ajustada. Estamos ante una holgada mayoría de unos 104 votos. Y los poderes tienen que escucharse entre ellos. Yo pensaría mucho observar, porque ya no solo es un asunto del Congreso, también lo es de la opinión pública. El Gobierno tendría un frente muy duro (si no la promulga).

¿Y eso podría agudizarse con el decreto de suspensión laboral?

Tengo la impresión de que no va a funcionar (el decreto). Es como hacer economía sin política y hoy es importante que la política económica tenga un marco que priorice el interés público y no público. Y en este caso lo público tiene que ver con decenas de miles de puestos de trabajo frente a micro y pequeñas empresas que podrían quebrar sin un crédito sostenido.

¿El presidente debió cambiar a la ministra de Trabajo, Sylvia Cáceres?

En general no estaría de acuerdo con el cambio de ministros. Entiendo que se justificaba el cambio de la ministra de Salud y que la salida del ministro del Interior va en razones del manejo transparente.

¿Qué opina del impuesto a la riqueza?

Me parece que hay un debate con cuestiones marcadas: la lógica del último informe del FMI, la segunda es que tengamos una política tributaria, y la tercera opción es el endeudamiento externo.

Los opositores alegan que esta medida solo apunta a alzar la popularidad de Vizcarra.

El Gobierno tiene dificultades para adecuarse a una agenda más plural. Veo el interés de recoger demandas de la sociedad, pero hay dificultades en procesarlas. Eso también es una demanda que viene de la sociedad. Pasadas las primeras semanas, hoy tenemos una agenda más abierta y debe ser consensuada. Por eso es importante el diálogo político y un nuevo Acuerdo Nacional.

Son temas que quizás no han sido abordados a profundidad estos dos años por el conflicto Ejecutivo–Congreso.

El Gobierno ha estado trabajando en la obstrucción que venía del Parlamento. Pero no se me ocurre un poder político en cuarentena que al mismo tiempo no plantee sus prioridades. Por ejemplo, para el presupuesto del 2021 tiene que haber claramente las prioridades.

¿Sería una incongruencia que, a pesar de lo vivido, el presupuesto siga siendo el mismo para Salud y Educación?

Sí, yo diría salud, educación y en favor de ese sector que se denominan los cuidadores: maestros, médicos, enfermeras, personal penitenciario.

¿Si no hay Acuerdo Nacional, el respaldo al jefe del Estado podría reducirse?

El liderazgo del presidente es un activo de esta coyuntura y debe ser empleado en los mejores términos posibles. Tenemos otros presidentes con menos legitimidad, pero al costado tienen instituciones y mecanismos de gestión con un Estado más eficiente. Yo diría que es peligroso el liderazgo sin instituciones: es un liderazgo que no produce cambios ni soluciones definitivas. La única manera de producir ese liderazgo es con un nuevo Acuerdo Nacional.

¿La pandemia perjudicará la democracia interna en los partidos políticos?

Me parece mal que los partidos pretendan derribar la paridad y alternancia. Lo peor que puede pasar es tener elecciones con voto preferencial y se menoscabe el papel de la mujer.

Diego Quispe (Diario La República)

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