La prensa y la pandemia del miedo

Desde los medios de comunicación de Europa se alerta sobre la tendencia destructiva del miedo en relación a la potencial pandemia del coronavirus, una alerta en medio de la alerta, luego de que se detectara que la información de los estados y los organismos de cooperación sanitaria había excedido las formas.

Vale, pero es un poco tarde; el daño económico del miedo será mayor y previo al contagio. En A. Latina las bolsas se han desplomado (El País, “El coronavirus tiñe de rojo las Bolsas latinoamericanas por cuarta jornada consecutiva”) y se estima ya la caída del PBI mundial y en cada país, en una nueva clave de pavor agregado de efecto más real: virus, muerte, hambre y desempleo. El miedo sobre el miedo.

Entresacando datos de la avalancha de temores que difunden la mayoría de medios se puede concluir que el coronavirus es más transmisible pero menos mortal que otros virus de su familia, como el SARS, por ejemplo. Girando sobre sus pasos, el director general de la OMS ha señalado que “no es momento para el miedo, es momento para tomar medidas para prevenir infecciones y salvar vidas”, que el miedo y pánico no ayudan, y que lo más importante es calmarse para combatir el virus.

En nuestro caso, salvo excepciones, la prensa parece ser portadora del virus del pavor, un comportamiento distinto al que tuvo el año 2013 cuando el virus de la gripe porcina o influenza AH1N1. Este comportamiento ha sido estudiado por Ada Palpan-Guerra y César Munayco, una comunicadora y un médico, respectivamente (Palpan-Guerra A, Munayco CV. ¿Cómo informaron los medios de comunicación sobre la influenza AH1N1 en Perú? Rev Perú Med Exp Salud Pública. 2015).

El estudio publicado el 2015 se basó en la revisión de 1618 noticias difundidas entre el 9 de julio al 6 de septiembre de 2013 en TV, diarios y radios peruanas clasificándolas en las que informan, educan y provocan pánico (llamadas Noticias con Elevada Percepción del Riesgo de Contagio y Muerte-NEPRCM). Entre sus conclusiones se tienen que, en general, las noticias fueron principalmente informativas, pero que los diarios y la TV difundieron más noticias que llamaban al pánico, con titulares como “gripe de la muerte”, “¡alerta roja!”, “pánico por la gripe AH1N1”, “virus asesino” o “se viene la plaga”.

Considerando que entonces no hubo desborde de pánico, el temor tuvo consecuencias que no siempre se estiman desde las redacciones de los medios, como una mayor demanda en los servicios de salud, especialmente vacunas.

En estos días de la expansión del coronavirus varios medios se han especializado en el miedo. Se insiste en novedosos mapas de la progresión del contagio centrando la información sobre países, número de casos y muertos, pero prestando poca atención a la letalidad de la enfermedad, el porcentaje de supervivencia, la comparación con otras “pestes” (según la OMS las epidemias anuales de gripe estacional causan 3 a 5 millones de casos graves y entre 290 mil a 650 muertes) las patologías asociadas y la relación entre casos graves y leves.

El profesor catalán Ferrán Lalueza señala que los medios explotan el sesgo cognitivo de las personas, aunque para ello incumplen su compromiso de factualidad, es decir, ceñirse a los hechos, y que está ganando la visión más tremendista.

Convendría reparar en los efectos del virus del miedo y asumir la necesidad de educar en la prevención y fiscalizar. Ojo que los especialistas han criticado los planes de la respuesta peruana al coronavirus.

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