IMAGINARSE EL 13 DE ABRIL

Cuando el 12 de abril culmine la cuarentena de 4 semanas, si culmina en esa fecha, nos asomaremos a una nueva forma de vida para la que no estábamos preparados. El cambio será brusco; la nueva forma de vida de un pueblo que las encuestas mostraban desconfiado sumará ahora la distancia. Será una disminución de la interacción humana, una involución inédita de nuestro comportamiento. Aquí algunas reflexiones sobre lo desafiante de ese momento:

1. El fin de la cuarentena coincidirá con el incremento de casos positivos de coronavirus y, por lo tanto, más pacientes hospitalizados y fallecidos. Para ese momento no se habrá aplanado la curva que indique que la enfermedad ha sido controlada, por lo que el principal papel del cuidado de la salud será de las personas y las familias, que tendrán que hacerse cargo de la autolimitación. Serán dolorosos sacrificios de contactos personales en donde los niños y jóvenes sufrirán más. Lamentablemente, de acuerdo a la evolución de la enfermedad en otros países −España e Italia−,quien no entienda el nuevo momento de esa autolimitación experimentará lamentables consecuencias para él y para los suyos.

2. Encender los motores de la economía y de la sociedad apagados de improviso será más difícil de lo que ahora mismo se dice. No se encenderán todas las luces. Se habrán perdido muchos empleos en la actividad formal e informal, de modo que las expectativas sobre lo que pueden hacer los grandes poderes económicos y el Estado serán mayores. Por esa razón las medidas de compensación y alivio tendrán que ser extraordinarias y en ese punto, probablemente, se produzca una brecha entre el deseo de los ciudadanos y las capacidades del Estado y del mercado peruanos. Por varios meses, una parte importante de la sociedad vivirá de las transferencias, subsidios y otras formas de apoyo, transformándose radicalmente la antigua visión neoliberal del Estado, para construir un orden más estatal con mayor solidaridad, regulación y supervisión de cara al futuro. Undramático final del Estado neoliberal.

3. La vulnerabilidad tendrá varias caras y las brechas sociales serán más acusadas. Lima respecto de las regiones tendrá mayores probabilidades de encarar los nuevos signos de la pobreza, aun cuando en general la pobreza urbana peruana será más visible que nunca. El Estado tendrá que reparar dos décadas de olvido de los pobres de las ciudades. A pesar de ese déficit, es una suerte que en medio de las dificultades originadas por un modelo resistente a la regulación se abriera paso en los últimos 20 años a políticas públicas compensatorias, focalizadas e incluso universales, que ampliarán su cobertura. La plataforma existe y por tanto fue relativamente fácil la puesta en marcha del bono 380, en lo que somos pioneros en América Latina.

4. Habría que prestar atención al seguro aumento del delito y en ese punto el incremento de la ineficiencia del Estado para lidiar con actividades ilícitas como el narcotráfico, extorsión y trata de personas, entre otros. En esta parte del futuro tendremos que esforzarnos para que a las privaciones no se agregue una alta cuota de pérdida de patrimonio y vidas. En los próximos meses seremos un terreno propicio para el surgimiento de propuestas radicales, autoritarias y populistas.

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